Cuando ningún software del mercado hace lo que tú haces.
Hay operaciones que no caben en un SaaS. Procesos propios, reglas que nadie más tiene, un flujo que te distingue de tu competencia. Para eso se construye a la medida — no por capricho técnico, sino porque adaptar tu operación a un software ajeno sale más caro.
¿Cuándo conviene construir a la medida y cuándo no?
Conviene cuando ya probaste dos o tres herramientas del mercado y todas te obligan a trabajar distinto de como trabajas; cuando el proceso que quieres resolver es exactamente lo que te hace competitivo; o cuando pagas varias licencias para hacer con parches algo que debería ser una sola cosa.
No conviene cuando existe una herramienta que resuelve el 80% y el otro 20% se arregla con una automatización. Eso cuesta una fracción. Te lo decimos en la primera junta, aunque signifique no vendértelo.
¿App móvil o sistema web?
Depende de dónde está el usuario y qué necesita el dispositivo.
App móvil cuando se usa en la calle, sin conexión estable, o necesita cámara, GPS o notificaciones push. Repartidores, técnicos en campo, vendedores en ruta.
Sistema web cuando se usa sentado frente a una pantalla. Es más barato de construir, más barato de actualizar, y no depende de que nadie apruebe una versión en una tienda de aplicaciones.
Mucha gente pide app cuando necesita sistema web. La diferencia en costo y en tiempo es grande, así que vale la pena resolverla antes de cotizar.
¿Nativa o híbrida?
Para la mayoría de los casos de negocio, híbrida con React Native: una base de código para iOS y Android, actualizaciones más rápidas y costo considerablemente menor.
Nativa se justifica cuando la app depende de rendimiento gráfico intenso, de hardware muy específico, o de funciones del sistema que el puente híbrido no alcanza. Si tu caso lo pide, te lo decimos; si no, construir nativo es pagar el doble por lo mismo.
¿Cómo trabajamos un proyecto así?

Descubrimiento. Antes de escribir código, mapeamos el proceso que la app va a sostener. La mayoría de los proyectos que fracasan no fallan al programar: fallan porque nadie acordó qué tenía que hacer.
Prototipo. Pantallas navegables antes de construir. Es mucho más barato cambiar de opinión aquí.
Construcción por fases. Sale a producción lo que ya sirve, no se espera a que todo esté listo. Así el equipo empieza a usarlo y corregimos con uso real.
Puesta en producción y custodia. Publicación en tiendas si aplica, capacitación, y después la mensualidad que mantiene vivo lo construido.
¿Cuánto cuesta desarrollar una app?
Un sistema o app a la medida arranca en $70,000. Ese es el piso de un alcance acotado y bien definido.
Lo que mueve el número hacia arriba son tres cosas: cuántos tipos de usuario distintos hay, con cuántos sistemas tuyos tiene que hablar, y si necesita funcionar sin conexión. Un proyecto grande puede multiplicar ese piso varias veces, y la cotización cerrada sale después de levantar el alcance contigo.
¿Qué pasa después de lanzar?
Una app sin mantenimiento tiene fecha de caducidad: iOS y Android publican versiones nuevas cada año y lo que no se actualiza deja de funcionar o deja de publicarse.
Por eso todo proyecto termina con una propuesta de custodia. No es obligatorio, pero es la diferencia entre una app que evoluciona y una que en dos años nadie puede abrir.
Cuéntanos qué necesitas construir
Te decimos en la primera junta si vale la pena construirlo a la medida o si hay un camino más barato.